Vamos, Maggie, despierta...
Tengo algo que decir. Llegó septiembre y creo que me tengo que ir. El curso ha empezado ya. Mis libros no sé dónde están...
M-CLAN, versión de "Maggie May" (ROD STEWART)
Sí. No quiero ser repetitiva. Ni aguafiestas (aquí en Palencia todavía nos quedan días para disfrutar de las ferias). Ni quiero ser el tópico típico de este día. Solo quiero hacerlo más llevadero. Porque el próximo lunes, quien más, quien menos, volverá a la rutina. A la ciudad. Al trabajo. Al cole. Al "insti". A cocinar por las tardes para madrugar menos por las mañanas antes de irse a trabajar y tener la comida de la familia a la hora...pero, ¿y todo lo que hemos vivido este verano? Aunque haya pasado, ha existido, que es lo importante.
Cada 1 de septiembre yo hago el mismo ritual; un ritual que me ayuda desde hace ya...bueno, no sé, muchísimos años: escucho la versión de M-CLAN de ese gran clásico de Mr. Rod Stewart, "Maggie May". Escucho la versión en castellano, primero y la versión de Stewart, después. Quizá debería hacerlo al revés. No lo sé. El caso es que el ritual es así. Siempre en el mismo orden. Año tras año. Este día. Y después de escucharla, de experimentar esa mezcla de nostalgia, alegría, emoción por lo nuevo y duelo por lo perdido y lo pasado, escucho otra canción. Del mismo grupo. También nostálgica. Donde también se evoca el final pero se rememora lo vivido y con un título maravilloso: "Souvenir". Recomiendo este ritual a los románticos y nostálgicos, como yo. Nunca podré expresar "la saudade" de Rosalía de Castro con lo que escribo pero, a lo mejor, vosotros mismos podéis vivirlo también al escuchar estas canciones.
Cuando concedieron el premio Nobel de Literatura a Bob Dylan, muchos criticaron que no era verdadera literatura lo que él hacía y no estuvieron de acuerdo con que fuese merecedor de un galardón así. Para mí, mucha de la música que se hace es pura literatura. Pura lírica. Una mezcla tan perfecta de letra y ritmo que parece mágica. Nos permite imaginar mundos, igual que cualquier libro. Imaginar personajes, como cualquier novela. Sentir cosas que nunca hemos vivido e identificar otras que sí, como tantos y tantos poemas. Nos permite enamorarnos, al igual que la poesía. Nos provoca grandes catarsis, como muchas tragedias clásicas; como mil obras de teatro. Y además, nos permite cantar y bailar, dos de las mejores formas de expresar amor, alegría, nostalgia, melancolía, pena o rencor.
Vamos, Cristina, despierta. Despídete de agosto...busca tus libros, tus exámenes de recuperación. Los apuntes que guardaste en junio...Despídete de tanto calor, de la piscina, de la playa, del bikini y las sandalias de verano. De estar todo el día descalza. Despídete de las noches hasta las tantas tomando cañas en una terraza. Despídete de aquella mirada y de aquel baile...pero no olvides tus souvenirs: esa sonrisa, ese abrazo, ese llanto a su lado, esos ratos tumbada sin hacer nada con tus hijos, esos nuevos amigos...Marrakech, Santander, Madrid, Alicante, Bilbao, Palencia con "P"...y, por favor, no olvides "esa canción".
Madrid, Bilbao, Sevilla, Ibiza, Alicante o Santander. Una botella de tequila. Una foto del Che.
París, Tetuán, Los Ángeles, Buenos Aires o Hong Kong. Cuando me acuerde de estos nombres, estaré imaginando oír tu voz.
M-CLAN, "Souvenir".



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