De verdades y mentiras
"Nadie tiene la memoria suficiente para mentir siempre con éxito. Podrás engañar a todos durante algún tiempo; podrás engañar a alguien siempre; pero no podrás engañar siempre a todos".
Volver, después de ganar una batalla, es siempre reconfortante. Sino que se lo hubiesen preguntado a Julio César tras cruzar el Rubicón. La vuelta se teme mientras uno está batallando, en el camino, pero cuando ha llegado la victoria, lo que más se quiere y se necesita es volver.
Hoy vuelvo al blog, después de bastante tiempo, reconfortada por una victoria y reflexiva, en parte, por ella: Cuando una persona de bien, se enfrenta a una batalla, suele confiar en sus propias virtudes, encomendarse a Dios, si es creyente, o a cualquier fuerza, natural o sobrenatural o ser querido que ya no está, creer que la verdad puede con todo...sin embargo, ¿a quién se encomienda una persona malvada ante la batalla? Normalmente, a la mentira.
Lo cierto es que la mentira es una de las armas más utilizadas para hacer daño a los demás de la historia; los rumores inventados, las calumnias, los comentarios falsos...¡qué decir cuando vivimos en la época de las "fake news"!. El problema de las mentiras es contra quién se utilizan. Uno puede utilizar mentiras en muy diversas situaciones e incluso, algunas de ellas, tienen el matiz de considerarse "piadosas" porque su relevancia o las consecuencias que se derivan de ella son nimias.
Sin embargo, hay mentiras de unas dimensiones tan grandes que, si llegan a sacar a la luz a aquel o aquellos que las crearon, producen una sensación de bochorno enorme. Un espectáculo dantesco. Estupor. Asco. Y, no nos engañemos, no se pueden ocultar. Quizá con las palabras, pero nunca con los gestos, los movimientos, la actitud...
Dice el refranero español que "se pilla antes a un mentiroso que a un cojo" y que "las mentiras tienen las piernas muy cortas", aludiendo a la velocidad con la que se suele descubrir una mentira y al mentiroso que la creó. Aún se suelen descubrir antes cuando conoces al adversario y lo sabes identificar ya como "un gran mentiroso". Acordaos del cuento de "Pedro y el lobo", que todos hemos escuchado alguna vez y que, como todas las historias que nos contaban de niños, esconde una moraleja, en este caso, incluso inquietante, que ya los antiguos habían enunciado.
Todo acto, tiene su consecuencia: grande, mediana o pequeña. Desde luego, la mentira, no suele tener repercusiones muy positivas en nadie...pero esta...te la agradezco en el alma.
"El castigo del embustero es no ser creído, aún cuando diga la verdad"
Aristóteles.



InveeIncr texto, gran final.
ResponderEliminarHay veces en las que es fácil pillar a los mentirosos, necios y fariseos. Es cuando te das cuenta de que merece la pena ser buena persona porque a veces son los buenos los que ganan. Como en esta ocasión. ¡Enhorabuena!
ResponderEliminarMuy bueno cris,y que verdad todo lo que has escrito
ResponderEliminarMuy bueno cris,y que verdad todo lo que has escrito
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