Heroína y Villanos

"Hombre ocioso, rara vez será virtuoso. No haciendo nada se aprende a hacer el mal"
Ludovico Antonio Muratori, erudito italiano.

Hay días en que me levanto por la mañana y, sinceramente y sin que parezca ostentoso o prepotente, me siento una heroína de Marvel. De esas que salen en las películas que les encantan a los adolescentes y a los hombres de mediana edad con síndrome de Peter Pan. La heroína de uno de esos cómics de Stan Lee en los que muchos hombres y alguna que otra mujer (las menos), se enfrentan a diario con los villanos más malévolos y detestables que un ser humano se pueda imaginar. Y CON SUS CÓMPLICES. Esa heroína que acaba venciendo al mal en estado puro y a todos sus acólitos (madrastras ante un espejo, orcos, Jokers o Lex Luthors). Esa heroína que no se calla ni debajo del agua y que lucha con inteligencia y constancia más que con fuerza física. Esa mujer indómita que no se rinde cuando el mismo dios del inframundo le cuenta que ya está en el Hades y que no hay vuelta atrás. Esa, esa. Y creedme, esto no es una metáfora.

Aunque Hollywood nos lo haya vendido como "lo más de lo más", a mí ya me aburre...Y lo más aburrido de luchar contra el mal con cierta frecuencia es que una ya se acostumbra y cuando le llega el villanito barato de turno, cutre y cateto a partes iguales, a veces no tiene ni que luchar y, con esquivarlo, le vale, porque lo ve venir.
Sin embargo, la parte negativa del esquivar es que al villano ese evitar el cuerpo a cuerpo no le llena...Y no le llena porque no tiene nada más que hacer en su pobre y aburrida vida; en su día a día de pasar por el mundo sin pena ni gloria y, sobre todo, sin ser un hombre ni parecerlo.
Además, la ventaja de los villanos, en la factoría Marvel y en el mundo real, es que siempre tienen COMPINCHES que les suelen hacer el trabajo sucio para que ellos salgan indemnes de situaciones complejas, y sin despeinarse: Ellos mandan y los otros, peones en su juego de ajedrez, obedecen. O su equivalente en el castellano tradicional: "En el país de los ciegos, el tuerto es el rey" y/o "No eres más tonto porque no eres más grande".


La verdad es que yo, cuando me levanto por la mañana y me pongo mi súper armadura de Wonder Woman y salgo a currarme el día, como tantas y tantas mujeres, no pienso mucho en los villanos que me voy a encontrar o reencontrar y en sus FIELES CONDISCÍPULOS. Si lo hiciera, eso significaría que tengo la misma vida triste, pusilánime e ignorante que ellos. Y, para bien o para mal, no es el caso. 
Pero sí, lo reconozco. Suelo ir armada, por si acaso. Mi armadura está hecha de un material muy ligero y, sin embargo, protege como la mejor de las Excalibur, Tizonas y Coladas. Se llama VERDAD. 

"Lo más aburrido del mal es que a uno lo acostumbra".
Jean Paul Sartre, filósofo francés.

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