Me duele España...

La envidia de los españoles no es aspirar al coche del otro, sino a que el otro se quede sin coche"
Julio Camba, escritor y periodista español.

Esto era de esperar. Se veía venir. Se intuía. Lo dijo Machado: "En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa". Llevaba mucho tiempo queriendo escribir sobre este tema, pero jamás me imaginé que sería en unas circunstancias como estas. Inéditas en la historia, no de España, sino del mundo. Con nuestro país en estado de alarma, pero una alarma sin parangón porque, al ser que nos amenaza no lo podemos ver y es un microorganismo que, si nada cambia, conseguirá cambiarlo todo: El coronavirus. Ese ser ¿vivo? (recuerdo que su composición es muy simple) que ha puesto en jaque al mundo tal y como lo conocemos: capitalista, liberal, globalizado...y a sus sistemas sanitarios, políticos, económicos...
Cuando hace unos meses comenzó la epidemia en China, su gobierno, sin saber a qué se enfrentaba y con mucha razón, tardó en reaccionar y, en un principio, no consiguió controlar la crisis sanitaria tan fácilmente. Pero, en el momento en que vio de lo que iba el tema y aplicó medidas altamente restrictivas, todo el país se unió frente a ellas. No en vano, era cuestión de vida o muerte. 
A todos nos parecía imposible que el virus saliese de China, de Corea, de Asia...pero salió. Y llegó a Europa. Llegó a nuestros hermanos italianos y, como en el caso del gigante asiático, la dimensión del problema no se calculó bien y, una vez más, la respuesta llegó cuando el país ya estaba colapsado. Aún así, cuando se tomaron las medidas más restrictivas, la población respondió con contundencia: unida.


Y el virus viajero, global, nuevo, continuó su expansión y llegó a España. El país que, perdonandme la expresión, no se pone de acuerdo ni en el color de la mierda. ¿Cómo no iban a aprovechar algunos para desacreditar a los de siempre? ¿Para decir que se había actuado tarde? ¿Para comparar las situaciones de unos trabajadores con las de otros? ¿Para criticar cualquier medida que se tome? ¿O que no se tome? Que hay que ir a trabajar: mal. Que me cierran el negocio: faltal. Que me lo dejan abierto: peor. Que nadie sabe las consecuencias económicas que van a derivar de esta crisis: qué poco preparado está el presidente y sus ministros que no son futurólogos. Que no anuncian todas las medidas económicas a tomar desde el día 1: de pena. 
Y, claro, en las redes sociales, desde donde se lanzan en los tiempos modernos las noticias falsas y se critica sin pudor,  lo de siempre: odio, cainismo, comparaciones con otros colectivos sociales a los que no pertenecemos (porque no nos da la gana) y a aplaudir a los sanitarios de la pública, diezmados en los últimos años por culpa de los recortes, cuando hemos favorecido esas políticas con nuestros votos cuando las vacas eran gordas.
Parece mentira que no sintamos empatía ni en estos momentos tan duros. Que, ahora que debemos hacerlo, no pensemos en nuestro país por encima de otras cuestiones, ahora menores, que se irán concretando y resolviendo en el futuro con medidas duras pero, seguramente, muy sociales. 
Porque las vidas de las personas, su sanidad, su educación, pública y de calidad, siempre han debido ser lo primero. ¿Y no nos hemos dado cuenta hasta ahora? Y ahora, ¿hasta qué punto? Porque a algunos colectivos ya nos están poniendo de nuevo la etiqueta y, por desgracia, esta crisis acaba de empezar. 
Cuando todo esto acabe, que acabará, y llegue la temida recesión económica que, lamentablemente, derivará de esta terrible situación, reivindiquemos cada uno nuestros derechos, pidamos lo que creamos que nos tienen que dar. España, gracias a Dios, es un estado democrático y de derecho. Pero, por favor, no olvidemos al sector público y su enorme dedicación en estos momentos y, sobre todo, no pidamos lo nuestro intentando que se lo quiten a ellos. Por una vez en la historia de España, tengamos memoria.

Aquí yace media España, murió de la otra media.
Mariano José de Larra, escritor español.

Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo, me ha gustado mucho.
    Sigue escribiendo que ahora tenemos mas tiempo para poder leerlo

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  2. Grandioso, algo que todo el mundo debería leer.

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